Trabajadores de Cotar pidieron a la Justicia quedarse con la planta: «Estamos ordenados y trabajando bien»

Emiliano Medin, presidente de la Cooperativa de Trabajo Nueva Cotar, habló en el programa La Barra de Casal sobre la recuperación de la histórica marca láctea rosarina, el proceso de quiebra de la ex Cotar y los planes de expansión de la cooperativa.

Medin explicó que Cotar —marca con 91 años de historia en Rosario— atravesó en 2022 su crisis más profunda, lo que llevó a los trabajadores a conformar la Cooperativa de Trabajo Nueva Cotar con acompañamiento de Nación y Provincia, bajo la figura de empresa recuperada. El desafío de fondo es que la ex Cotar está en proceso de quiebra desde 2023, por lo que la cooperativa presentó al Juzgado N°17 una propuesta para quedarse con el inmueble, la planta y las marcas, a cambio de sus acreencias laborales y haciéndose cargo de las deudas con los acreedores, con quienes ya cerraron planes de pago. Medin se mostró optimista respecto del desenlace judicial: la planta pasó de procesar 10.000 litros diarios al inicio de la gestión cooperativa a 200.000 litros hoy, sosteniendo el trabajo de 120 familias directas y unas 80 indirectas, más de 500 personas en total.

Los 120 socios trabajan en turnos rotativos todo el año, mientras la distribución sigue tercerizada, complementada con una flota de camiones propios para clientes mayoristas. El portfolio supera los 50 productos —leches en sachet, yogures, flanes, gelatinas, y nuevas líneas natural sin azúcar y proteica—. Sobre las grandes cadenas, Medin reconoció que las condiciones comerciales dificultan el ingreso, por lo que crecieron «de adentro hacia afuera»: del almacén de barrio a cadenas como La Reina con diálogos abiertos para sumar otras. El 85% de la leche proviene de la cuenca lechera de Santa Fe, y la meta es llegar a 300.000 litros diarios en el verano.

Un litro más barato y la vuelta de las visitas escolares

Medin confirmó que, hace casi un año, sostienen el litro de leche un 20% más barato que la competencia, pese al aumento de costos como plástico, gasoil y logística. «No podemos trasladar todo, hay que absorber», explicó, remarcando el rol social del producto en la mesa de los hogares y en clubes de barrio, con los que trabajan para acercar alimentos a los chicos. Sobre el estado edilicio de la planta, adelantó que en octubre esperan retomar las tradicionales recorridas escolares y evalúan abrir visitas controladas para la comunidad.