«La hinchada argentina ha logrado generar una marca identitaria de nuestra forma de pensar a la selección»

José Garriga Zucal, doctor en Antropología Social (UBA), investigador del CONICET y docente de la Universidad Nacional de San Martín, habló en el programa La Barra de Casal sobre cómo el Mundial construye identidad nacional, la relación entre el fútbol y Malvinas, y la particularidad de la pasión argentina como hinchada.

Garriga Zucal explicó que el fútbol, y en particular los Mundiales, funcionan como un lugar privilegiado para pensar la construcción de la identidad nacional argentina. Según detalló, durante el Mundial se genera un efecto de homogeneización y de construcción de «comunidad imaginaria» con una eficacia que no se repite en otras competencias, como la Copa América. El antropólogo señaló que, así como hace 50 o 60 años esa construcción identitaria estaba a cargo del Estado, hoy —al debilitarse esa función estatal— se traslada a otros espacios, y el Mundial de fútbol es uno de los más eficaces, aunque se trate de una identidad efímera, que dura apenas el mes que dura el torneo.

Consultado sobre si la Selección, en el marco de un Mundial, pesa hoy más en la identidad argentina que la propia causa Malvinas, Garriga Zucal prefirió no plantearlo en términos de competencia, sino de retroalimentación entre ambos fenómenos. Remarcó que la guerra de Malvinas es una parte central de la construcción identitaria del país —Argentina es, según indicó, el único país latinoamericano que peleó una guerra contra un imperio en los últimos 100 años— y que el fútbol tiene la capacidad de reinstalar ese imaginario en la agenda pública, como ocurrió con la canción «Muchachos» durante el Mundial de Qatar 2022, que menciona explícitamente a los pibes de Malvinas. Como ejemplo de esa fortaleza identitaria, señaló que es habitual encontrar una bandera de Malvinas en cualquier estadio de fútbol del país, más allá de que —aclaró— existan voces, incluida la del propio presidente de la Nación, que le restan peso simbólico a la causa.

El antropólogo sostuvo que la comparación entre Lionel Messi y Diego Maradona ya está saldada desde el Mundial anterior: se declaró «100% maradoniano», pero remarcó que ambos son, a su criterio, incomparables, dos figuras que interpelan simbólicamente más allá del fútbol. Sobre los festejos futboleros, destacó la centralidad de la búsqueda de un espacio de felicidad y emoción colectiva, que se observó tanto en el triunfo del Mundial 2022 como en los festejos previos a la final. Garriga Zucal ubicó un punto de inflexión en cómo los hinchas argentinos se relacionan con el Mundial a partir de 2014, cuando comenzaron a popularizarse cánticos más ligados a la pasión futbolera cotidiana, en reemplazo de las viejas canciones asociadas al Mundial de 1978. Para el investigador, en la última década la identidad de «pasión» —tradicionalmente asociada a los clubes— se trasladó a la Selección Nacional, con la particularidad de que esa pasión necesita ser mostrada y exhibida constantemente, a través de festejos, grabaciones y cánticos.

Del aguante futbolero al espectador como «actor» del espectáculo

Consultado sobre el traspaso de esa lógica pasional a otros ámbitos, Garriga Zucal recordó un trabajo propio, junto al investigador Daniel Salerno, de hace 22 años, sobre cómo el «aguante» del fútbol se trasladó al mundo del rock. Explicó que la particularidad argentina es que el espectador no se limita a mirar el espectáculo, sino que se asume como parte activa de él, tanto en la cancha como en un recital, entendiendo que su propia performance —cantar, alentar, saltar— incide en el resultado del juego o en la experiencia del show.

Para cerrar, Garriga Zucal comparó la identidad futbolera argentina con la brasilera: mientras Brasil construyó una alegría asociada al carnaval, la argentina está atravesada por un componente más trágico, presente en las letras futboleras vinculadas a la muerte y el sacrificio, en línea con la tradición del tango, aunque también identificable en el rock, el cuarteto y la cumbia nacionales. Como dato que confirma la fuerza de ese modelo, señaló que varias torcidas brasileras —no solo las del sur del país— imitan hoy las formas de alentar de las hinchadas argentinas. Consultado por una definición final de la hinchada argentina, Garriga Zucal eligió una sola palabra: pasión.