La docente e investigadora Sandra Valdettaro habló en el programa Digamos Todo y analizó el presente de la universidad pública argentina en el marco de una nueva movilización en defensa del financiamiento universitario. Durante la entrevista, repasó su extensa trayectoria académica, cuestionó las políticas del Gobierno nacional hacia el sistema universitario y alertó sobre un proceso de “degradación” de la capacidad crítica en la sociedad.
Consultada sobre cómo atraviesa el contexto actual, la investigadora sostuvo que vive esta etapa “con mucha preocupación”, aunque también con mucho compromiso y dedicación a la formación de recursos humanos y al trabajo en posgrado y doctorado. Subrayó que la Universidad Pública argentina posee características particulares que la convierten en un “dispositivo de igualitarismo”, gracias a su tradición de educación gratuita, laica, abierta y de alto nivel académico.
Sin embargo, advirtió sobre el escenario actual y aseguró que le preocupa profundamente el futuro de la educación superior. Según planteó, percibe una “degradación muy fuerte” de la capacidad crítica en la sociedad civil, algo que, a su entender, afecta el sentido común y dificulta la comprensión de la importancia de la universidad pública. Valdettaro aseguró que existe “un ataque” contra la universidad y sostuvo que detrás de esas medidas hay una incomodidad con la vida democrática y una mirada ideológica “iliberal”. Según explicó, las acciones oficiales apuntan a destruir aquello que consideran contrario a su pensamiento político.
“Las universidades están auditadas continuamente”
Otro de los temas abordados fue el reclamo de ciertos sectores que exigen auditorías a las universidades nacionales. Frente a esos cuestionamientos, Valdettaro respondió que quienes sostienen esas críticas “no tienen idea de lo que es la vida universitaria”. Explicó que las universidades están sometidas permanentemente a controles, auditorías y evaluaciones tanto nacionales como internacionales.
Indicó que existen mecanismos constantes de rendición de fondos y evaluación académica, y destacó que ella misma participa como evaluadora en organismos como el CONICET y la CONEAU, además de colaborar en instancias internacionales.
No obstante, aclaró que la universidad no es un espacio idealizado y reconoció que, como toda institución, constituye también una “arena política”.