Juan Manuel Pusineri, abogado laboralista y exministro de Trabajo de Santa Fe (gestión de Omar Perotti), habló en el programa La Barra de Casal y trazó un diagnóstico preocupante sobre el empleo en la provincia que contradice el optimismo oficial a nivel nacional en materia macroeconómica.
Los datos del INDEC no reflejan la verdadera situación: el organismo considera ocupada a cualquier persona que trabajó al menos dos horas en la semana de medición. Lo que sí queda expuesto al cruzar esos números con los de empleo registrado es un deterioro claro de la calidad laboral. En Argentina se perdieron 300 mil empleos formales; en Santa Fe, más de 13 mil. Quienes los pierden migran a la informalidad o al trabajo de plataformas, en donde no existen aportes ni beneficios. Además crece la «ocupación demandante»: gente que teniendo trabajo busca otro adicional porque los ingresos no alcanzan.
Actualmente la agricultura, ganadería, energía y minería generan divisas pero poco empleo. En Santa Fe, el agro concentra apenas 20 mil puestos registrados frente a los más de 250 mil de industria y comercio. Son justamente estos últimos los que peor desempeño muestran hoy. En dos años y medio cerraron 3 mil empresas en la provincia, mayormente pequeñas, de esos rubros. La mitad de los trabajadores privados del país cobra en bruto $1.500.000; que se traduce en mano en un poco más de $1.100.000. Contrastado con la canasta básica, el problema de ingresos es evidente.
Pusineri explicó además que entre 2019 y 2023, en un contexto de pandemia e inflación galopante, Santa Fe generó 40 mil empleos privados registrados netos. En cambio entre 2023 y 2026, con inflación en baja, se perdieron 14 mil. Las herramientas concretas de la provincia son dos: obra pública y salario estatal. Pero la construcción en Santa Fe está en niveles similares a fines de 2023, por debajo de 2022. «La pérdida de empresas y de empleos se explica básicamente por el deterioro de los ingresos. Hoy lo que no hay es mercado interno» expresó.