Se quedaron sin trabajo y fueron a vivir a la plaza del Cemar porque no pueden pagar el alquiler

La crisis económica golpeó de lleno a Adrián y su familia. En diálogo con el móvil de LT3, contó que el 5 de abril perdió su empleo en una empresa de seguridad privada, luego de que la firma dejara de prestar servicios en una cerealera por problemas económicos entre los propietarios.

“Primero a mi me anotician que perdíamos el objetivo por un problema de dinero entre el dueño de la empresa y el de la cerealera. Me quedo sin trabajo y a los pocos días mi señora se queda sin trabajo que era asistente geriátrica de una adulta mayor que debido a los problemas neurológicos, decidieron llevarla a un geriátrico especializado en el tema y por ende mi señora queda también sin trabajo» explicó Adrián, detallando que el alquiler entraba en renovación y pasaba de 700 mil pesos a 1.200.000 entre alquiler y servicios, cifra que hoy no pueden pagar. «Lo único que nos quedó era venir a la calle, a esta plaza aquí y empezar de vuelta, empezar a tratar de construir sobre lo derrumbado».

La familia pasó primero unos días en Plaza San Martín y luego se trasladó al espacio donde hoy permanece instalada. La mayoría de sus pertenencias quedaron guardadas en otro lugar gracias a la ayuda del propietario de la vivienda que alquilaban. Adrián relató las dificultades de pasar las noches a la intemperie en medio de las bajas temperaturas y aseguró que, aunque existe patrullaje policial, la sensación de inseguridad es constante. “Es feo turnarse para dormir a la noche”.

Adrián reconoció que recibió asistencia de distintas áreas municipales. Explicó que personal de Desarrollo Humano y Promoción Social se acercó para ofrecer ayuda y destacó especialmente el acompañamiento brindado a su madre, quien es electrodependiente. “Estoy agradecido a la Municipalidad por eso”, afirmó y relató además que tanto él como su esposa recibieron un subsidio de 100 mil pesos cada uno. Sin embargo, sostuvo que ese monto resulta insuficiente para alquilar una habitación o vivienda.

Otro de los problemas que atraviesa la familia es la situación educativa de su hijo adolescente. Adrián explicó que el joven, que cumplirá 16 años el próximo 9 de julio, todavía no pudo comenzar las clases. Según contó, además de las dificultades derivadas de la falta de higiene y estabilidad que implica vivir en la calle, tampoco consiguió vacante escolar. “No hay banco para él”.