Melina Gutiérrez, secretaria general de la Junta Interna de ATE PAMI, habló en La Barra de Casal sobre la crisis nacional de la obra social (una deuda de más de 500 mil millones de pesos con prestadores) y su impacto en los policlínicos propios de Rosario, donde la falta de personal y el ajuste presupuestario ponen en riesgo la atención de los jubilados.
Gutiérrez explicó que la situación nacional se agravó pese a un salvataje económico realizado en marzo, que no alcanzó para evitar el cierre de clínicas y farmacias en distintos puntos del país. En Rosario, la crisis no se manifiesta en cierre de efectores —ya que la ciudad cuenta con los policlínicos PAMI 1 y PAMI 2—, sino en la falta de médicos y el deterioro de equipamiento (tomógrafos y equipos de rayos sin mantenimiento, entre otros).
En cuanto al contexto de personal, Gutiérrez detalló que desde el inicio de la gestión de Javier Milei se perdieron 150 trabajadores en Rosario, producto de jubilaciones y renuncias por cuestiones salariales: un enfermero cobra alrededor de un millón de pesos mensuales, y un médico de guardia o de coronaria gana hasta tres veces menos que en el sector privado. Esa brecha, sostuvo, es la causa directa de que hoy los jefes de área cubran guardias de 24 y 48 horas para sostener sectores críticos como terapia intensiva y coronaria, en lo que describió como una resistencia de los propios trabajadores frente al ajuste.
Finalmente Gutiérrez advirtió que la quita de medicamentos gratuitos está derivando en un aumento de internaciones evitables, con jubilados que ingresan a la guardia porque no pueden costear sus tratamientos. Recordó que por PAMI el afiliado no debe pagar coseguros ni plus de ningún tipo, y reclamó que se restituyan los insumos, el mantenimiento de equipos y los salarios necesarios para frenar el éxodo de profesionales. Aunque descartó por ahora una medida de fuerza concreta, no la descartó a futuro y remarcó el compromiso de los trabajadores de «que ningún jubilado ni jubilada se quede sin atención en Rosario».