Gabriela Müller, doctora en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos, investigadora del CONICET y directora del Centro de Estudios de Variabilidad y Cambio Climático de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral, habló en el programa La Barra de Casal de cara al avance del la corriente de «El Niño» y explicó que implica este fenómeno y cómo se combina con el cambio climático en la región.
Müller aclaró primero un malentendido: el término «súper niño» que circuló en los medios surge porque los modelos climáticos prevén que el evento, instalado desde mediados de año en categoría «fuerte», pase a una categoría «muy fuerte», incluso levemente superior a otros eventos intensos registrados en décadas anteriores. Pero aclaró que esa categorización se define únicamente por la anomalía de temperatura de la superficie del mar en una región del Pacífico Ecuatorial, y que no implica de manera directa que los impactos vayan a ser proporcionalmente mayores, porque estos dependen de una combinación mucho más compleja de factores.
En cuanto a los efectos concretos, explicó que la característica de El Niño en la región del litoral, el noreste argentino y el sur de Brasil es un régimen de precipitaciones por encima de lo normal, en contraposición a La Niña —la fase opuesta del mismo fenómeno—, que trajo sequía y olas de calor durante los tres años previos. Remarcó que este exceso de lluvia se mide en promedios mensuales o estacionales, no como un patrón uniforme y constante.
La especialista subrayó que, a esa característica propia de El Niño, se le suma un componente adicional producto del cambio climático: al haber más calentamiento, la atmósfera retiene mayor cantidad de vapor de agua, que funciona como «combustible» de las tormentas, haciéndolas más frecuentes e intensas, y concentrando la lluvia en lapsos más cortos y en zonas más puntuales.
Consultada sobre si el cambio climático podría revertirse —a la manera en que se logró reducir el agujero de la capa de ozono—, la profesional fue clara: los gases de efecto invernadero ya emitidos permanecerán en la atmósfera por décadas o siglos, según el componente, por lo que no hay retorno a la condición climática anterior. En ese sentido señaló que el Acuerdo de París fijó la meta de emisiones netas cero para 2050, pero que ya se sabe que no se va a alcanzar, y advirtió que el límite de 1,5 grados de calentamiento promedio global —definido por la comunidad científica como umbral crítico— ya se superó en algunos períodos del verano del hemisferio norte, lo que hace prever consecuencias «cada vez más catastróficas» si se sigue «poniendo más energía a un sistema que ya está en un límite».
¿Que pasará con el fenómeno de El Niño en Santa Fe?
Sobre el territorio santafesino, indicó que el impacto será desigual: la zona con mayores precipitaciones esperadas es el noreste de la provincia, dentro del núcleo que también abarca Misiones, Corrientes y el sur de Brasil, mientras que para el resto del territorio el Servicio Meteorológico Nacional prevé, en su pronóstico estacional para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, precipitaciones apenas por encima de lo normal.
Con respecto a lo que viene, Müller recomendó que la población siga siempre información de base científica proveniente de organismos oficiales: el Servicio Meteorológico Nacional para el pronóstico del tiempo, la Prefectura Naval y el Instituto Nacional del Agua (INA) para alertas de inundaciones y el estado de los ríos, y Defensa Civil de cada localidad para las dificultades puntuales que pueda generar una tormenta.
Finalmente, al ser consultada sobre la posible duración del fenómeno, precisó que la máxima intensidad del fenómeno se alcanzará en el último trimestre del año —octubre, noviembre y diciembre—, se extenderá posiblemente hasta enero, y comenzará a debilitarse a partir de febrero hasta terminar hacia mediados del año próximo. Sin embargo, advirtió que los impactos, en particular por inundaciones vinculadas a las lluvias en las nacientes de la cuenca del Plata (los ríos Paraná y Uruguay), pueden prolongarse varios meses más allá de que el fenómeno como tal comience a disminuir, por lo que recomendó seguir de cerca la evolución de los pronósticos actualizados mes a mes.