Juan Borús, ingeniero hídrico y referente del Instituto Nacional del Agua (INA) para la hidrología del río Paraná, dialogó con Javier Arrizabalaga en el programa La Barra de Casal y brindó detalles vinculados a lo que se espera en materia de lluvias con el fenómeno de El Niño y como esto puede afectar al río.
Borús explicó que, «tomando una foto» actual del río Paran, todas las escalas desde Corrientes hacia abajo hasta el delta oscilan en niveles muy próximos a los promedios de los últimos 30 años para esta época del año. En Rosario, puntualizó, el nivel de esta mañana era de 0,78 metros, prácticamente coincidente con el promedio histórico de julio». Este equilibrio se sostiene, según detalló, gracias a que el río Iguazú tuvo dos crecidas ordinarias durante julio (el 2 y el 24), ya que las dos grandes cuencas que alimentan al Paraná en Brasil (la alta cuenca del Paraná) y la del río Paraguay vienen con lluvias acotadas o por debajo de lo normal desde hace varias semanas.
La atención hoy está puesta en el río Uruguay, donde se concentró la actividad vinculada al fenómeno de El Niño Oscilación Sur (ENOS). Borús adelantó que es posible que esa zona de máxima lluvia se extienda hacia la alta cuenca del Paraná en Brasil, «con lo cual tendríamos un aumento del aporte de toda esa región y haría que en el último bimestre del año posiblemente tengamos una situación de aguas altas». Sin embargo, aclaró que el calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial —el corazón del fenómeno— recién alcanzaría su máxima expresión a fines de octubre o principios de noviembre, por lo que todavía hay mucha incertidumbre por delante.
El ingeniero marcó una diferencia clave respecto a otros sistemas hídricos, como los ríos de montaña de Córdoba: el Paraná no tiene crecidas repentinas y violentas, sino que permite el monitoreo y la anticipación. Como excepciones mencionó al río Feliciano en Entre Ríos, que alguna vez tuvo una descarga casi torrencial, y sobre todo al Iguazú, el más torrencial de la región, aunque en esta oportunidad solo tuvo dos crecidas ordinarias.
Consultado sobre si un fin de año lluvioso en la región —dado que la mayoría de los ríos desagotan en el Paraná— debería preocupar, Borús recordó el antecedente de 1997-1998, cuando un evento de El Niño muy fuerte generó en el otoño de 1998 un aporte al litoral equivalente a sumar una nueva «entrada» de río Paraguay. Aclaró que son situaciones excepcionales, que «se cuentan con los dedos de una mano» en toda la historia, y que además se van anticipando con tiempo. No obstante, advirtió que la posibilidad de eventos de lluvia intensos y de corta duración en zonas urbanas está siempre latente, haya o no El Niño, tal como ocurrió el 18 de mayo del año pasado.
La recomendación: información oficial y seguimiento semanal
Borús insistió en que la clave está en consultar el sistema de alerta temprana del Servicio Meteorológico Nacional, disponible en la portada de su sitio web, de lectura obligada para las defensas civiles ribereñas y no ribereñas. Señaló que para hoy se espera una cobertura de lluvias que abarcaba buena parte de la Mesopotamia, el norte de Santa Fe y sectores acotados de Buenos Aires.
En cuanto a los próximos pasos, adelantó que el Servicio Meteorológico Nacional difundiría su informe completo el lunes, y que el INA emitiría junto a ese organismo el informe hidroclimático conjunto —que elaboran desde abril de 2023— con la perspectiva hidrológica para agosto, septiembre y octubre, y elementos para proyectar el último trimestre del año. Recomendó además consultar la página del INA (ina.gob.ar), donde se encuentra el alerta hidrológica de la Cuenca del Plata, reportes diarios, informes hidrométricos, gráficos y mapas de situación.