Tomás Castagnino, economista del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), habló con Javier Arrizabalaga en el programa La Barra de Casal para desglosar en detalle los datos de desempleo que ubicaron al Gran Rosario como el conglomerado con la tasa más alta del país.
Castagnino explicó que el dato surge de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y que la desocupación abierta —personas que buscaron trabajo en el último mes sin encontrarlo— alcanzó el 11,5% de la población económicamente activa en el Gran Rosario, frente a un 7,9% a nivel nacional, una diferencia de 3,6 puntos. El economista remarcó que, al comparar el segundo trimestre de 2026 con el mismo período de 2025 —método que evita distorsiones por estacionalidad—, la tasa pasó de 7,7% a 11,5%, un salto de casi 4 puntos porcentuales, lo que evidencia que la actividad económica del Gran Rosario no logra absorber los puestos de trabajo que se pierden en distintos sectores, en línea con la tendencia ya observada en la caída del empleo registrado en la provincia de Santa Fe.
Sobre el contexto regional, Castagnino retomó los dichos del intendente de San Lorenzo, Leonardo Raimundo, quien había señalado que la economía de esa ciudad y de otras localidades del cordón industrial es particular, sostenida por los grandes centros agroexportadores. Sin embargo, el economista matizó ese panorama al señalar que el tejido productivo «no es parejo»: mencionó el caso de Celulosa, en Capitán Bermúdez, al borde del cierre por su crisis financiera, y el de la empresa de caucho de San Lorenzo, propiedad de Pampa Energía, que paralizó su producción y afecta a unos 190 trabajadores en proceso de retiro voluntario, un cierre vinculado al de las fábricas de neumáticos de la región.
El economista explicó que el cordón industrial del Gran Rosario es un sector altamente industrializado y que, pese a la fortaleza del agro, la industria muestra caídas: según los datos del segundo trimestre de 2026, retrocedió 2,7% interanual y 13% respecto de 2023. Trazó además un paralelismo con el Gran Córdoba, segundo conglomerado con mayor desempleo del país (10,5%), otra economía fuertemente industrializada, y señaló que el Gran Santa Fe también registró un fuerte aumento, del 5,5% al 8,6% interanual, un fenómeno que atribuyó a la menor proporción de empleo público que caracteriza a las grandes ciudades no capitales —como Rosario y Mar del Plata— frente a las capitales, más resguardadas en las recesiones. A nivel regional, precisó que la región pampeana es la más golpeada, con 9,7% de desocupación, muy por encima de la Patagonia (6,3%) y el noroeste (4,3%), zonas sostenidas por las economías minera y petrolera.
Finalmente, Castagnino advirtió que la actividad económica atraviesa un «serrucho» —meses de crecimiento alternados con meses de caída, como el retroceso industrial de casi 5% registrado en junio— que impide que una eventual recuperación se traduzca en mejoras concretas para conseguir empleo, por lo que los indicadores de mediano plazo no resultan alentadores. Sobre la sostenibilidad del déficit fiscal, planteó que la caída de la actividad económica repercute directamente en la recaudación, especialmente en el IVA y en los aportes y contribuciones, señalando que hay 240.000 trabajadores privados menos respecto de noviembre de 2023 y una caída del consumo asociada a la pérdida de ingresos, lo que compromete los recursos del Estado y obliga al Gobierno a definir qué medidas de ajuste sostener, como ya ocurrió con la suspensión de instrumentos vinculados a la reforma laboral.