Karen Lingenfelder, presidenta de la Federación Universitaria de Rosario (FUR), habló en el programa La Barra de Casal sobre el paro que se realiza esta semana en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y confirmó que la próxima habrá una nueva medida de fuerza de 48 horas, cuyos días aún no fueron definidos por el gremio docente.
Consultada sobre si la Federación Universitaria respalda estas medidas, sostuvo que, más allá del acuerdo o desacuerdo puntual, existe consenso sobre la necesidad de una acción de fuerza en este contexto, ya que a un médico no se le pregunta si puede operar sin instrumentos. Según su planteo, la falta de cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario constituye una decisión política del gobierno nacional, no un problema administrativo ni una falla de otros poderes del Estado, y representa un reclamo tanto de la sociedad como de los demás poderes para que el Ejecutivo cumpla con la ley.
Ante la consulta sobre si tantos días sin clases perjudica a los estudiantes que hacen un esfuerzo importante para sostener sus estudios, Lingenfelder reconoció que los paros no son una novedad en la universidad pública, más allá del gobierno de turno, pero remarcó que la situación actual es inédita porque, según su lectura, ningún gobierno anterior había desfinanciado tan rápido y tan profundamente a la Universidad Pública.
Respecto de si las medidas de fuerza lograrán torcer la postura del gobierno, la titular de la FUR consideró que no serán los paros en sí los que generen ese efecto, sino la movilización conjunta de toda la sociedad. Recordó que ya se realizaron cuatro marchas federales multitudinarias, con participación de millones de personas en todo el país, y que esa presión social fue la que permitió destrabar acuerdos salariales y el levantamiento de vetos presidenciales. En ese sentido, explicó que el objetivo de los paros es instalar el tema en la agenda pública y generar debate social.
Sobre las acciones que impulsan los propios estudiantes, la presidenta de la FUR mencionó que se están organizando ferias públicas para instalar el tema en la conversación callejera, junto con distintas movilizaciones previstas para los días siguientes. Subrayó que la intención nunca es vaciar las universidades ni detener por completo la actividad académica, reconociendo el esfuerzo que hacen las familias y los propios estudiantes —muchos de ellos con uno o dos trabajos— para sostener sus estudios. Por eso, dijo, se busca mantener las facultades abiertas en la medida de lo posible mientras se sostiene el reclamo.
Consultada sobre si ya hay una nueva movilización predeterminada, Lingenfelder respondió que por el momento no hay ninguna fecha fijada. Explicó que, si bien las marchas federales fueron un recurso clave para hacer oír el reclamo y torcieron el rumbo de la Ley de Financiamiento Universitario, considera necesario organizarse y apelar a toda la sociedad, ya que el cuidado de la universidad pública y el cumplimiento de la ley requieren del acompañamiento tanto de la comunidad universitaria como de la ciudadanía en general.