Marcos Peyrano, apoderado de La Libertad Avanza en la provincia de Santa Fe, dialogó en el programa La Barra de Casal sobre la reciente visita del presidente Javier Milei a Rosario, las repercusiones de su discurso y las críticas que recibe el rumbo económico del Gobierno nacional.
Sobre la reciente visita de Javier Milei a la ciudad de Rosario, Peyranoremarcó una diferencia de recepción entre los tres oradores del evento: mientras que el intendente no recibió aplausos espontáneos y el gobernador solo uno, al mencionar el tema de seguridad, el presidente fue interrumpido «no menos de 10 veces» por aplausos espontáneos del público. A diferencia del discurso técnico y económico del año anterior, definió a este como «más desde el corazón», atravesado por la emoción antes que por el análisis técnico.
Consultado sobre las acusaciones de que Milei «no tiene corazón» —en referencia a las medidas económicas y al testimonio de la Federación de Industria de Santa Fe (FISFE), que había señalado que muchas fábricas trabajan al 40% de su capacidad y corren riesgo de cierre—, Peirano rechazó de plano esa idea. Sostuvo que, por el contrario, «un gobierno sin corazón es un gobierno que emite a mansalva» sabiendo que eso deriva en un proceso hiperinflacionario que golpea a los sectores más vulnerables, o que permite que intermediarios lucren con los planes sociales, o que descuida la seguridad, en alusión a la situación vivida en Rosario.
Para Peyrano, la emoción que mostró el presidente responde a lo que definió como una «batalla cultural» contra veinte años de políticas que, a su entender, engañaron a la sociedad. Admitió que existen sectores e industrias atravesando dificultades, pero enmarcó ese proceso como parte de un camino necesariamente «duro, largo y sacrificado».
Peyranodefendió el diagnóstico económico general sosteniendo que la Argentina viene de un «infierno» de más del 200% de inflación y de un consumo que calificó de «irreal», producto de que la gente gastaba de inmediato sus ingresos para no perder valor frente a una inflación descontrolada. Según explicó, hoy esa dinámica cambió: quienes menos tienen pueden guardar sus pesos sabiendo que conservarán un valor similar al mes siguiente, algo que consideró un signo positivo y no una muestra de falta de consumo.
Citó los casos de Uruguay, Brasil y Perú, países que —según dijo— tardaron entre cinco y seis años en reordenar sus economías, mientras que la Argentina, sostuvo, logró en dos años bajar la inflación y la pobreza «sin una crisis, sin una hiperinflación, sin un plan Bónex, sin apropiarse de los depósitos de la gente». También trazó un paralelismo con la experiencia del gobierno de Mauricio Macri, al que calificó de «fallido» por haber optado por el gradualismo y la moderación, en referencia al sector encabezado en su momento por Horacio Rodríguez Larreta. A su juicio, esa línea moderada terminó en una derrota electoral que permitió el regreso de un gobierno peronista que definió como «quizá el peor gobierno de la historia de Argentina», en alusión a la gestión de Alberto Fernández durante la pandemia.