«Nosotros hacemos el trabajo rescatista, Dios hace los milagros»

Angel Poidomani, ex jefe de la Brigada Federal de Rescate de la Policía Federal Argentina, quien trabajó en la tragedia de calle Salta al 2100 y en el atentado a la AMIA, habló en el programa La Barra de Casal y brindó detalles de como se trabaja en este tipo de situaciones de rescatismo para contextualizar el trabajo que se viene realizando en Venezuela a propósito del desastre provocado por los terremotos.

Cada catástrofe es un escenario diferente. Esa es la primera certeza que establece Poidomani al inicio de la entrevista, y sobre la que construye todo lo demás. Una inundación, un tornado, un terremoto, un derrumbe o un atentado exigen respuestas distintas, medios distintos y actores distintos. Y el primero de esos actores, subraya, no es el Estado: es el vecino. «El primer respondiente es tu vecino, la gente que está al lado», señala Poidomani, y advierte que la falta de cultura y capacitación ciudadana en emergencias puede generar más daño que ayuda. Para él, la preparación ante desastres no debe limitarse a las fuerzas de seguridad sino extenderse al conjunto de la sociedad.

Uno de los ejes de la charla es el sistema de certificaciones internacionales que regula quién puede intervenir en una catástrofe y con qué medios. Poidomani explica que este esquema surgió precisamente para evitar la presencia de personal o animales sin la formación ni el equipamiento adecuados.

Trabajar sobre escombros no es comparable a ninguna otra intervención de emergencia. Hay todo un trabajo tecnológico con detectores de vibraciones sísmicas, drones, sensores y sistemas capaces de anticipar réplicas antes de que ocurran. Cuando una réplica es inminente, se activan los protocolos de evacuación tanto para el personal como para las víctimas en proceso de extracción.

El desafío de coordinar a más de dos mil rescatistas de distintos países —como ocurre en Venezuela— agrega otra capa de complejidad. Poidomani lo grafica con claridad: «Todos hablamos distintos idioma, pero en el momento del rescate tenés que hablar en uno solo.» Lo que permite esa convergencia es la normalización internacional de señales, colores y procedimientos, equivalentes en su lógica a lo que en seguridad e higiene representa el color rojo para los sistemas de incendio.

Poidomani dedica un tramo extenso a explicar el rol de los perros en las operaciones de búsqueda, desmitificando varios supuestos. No existe una raza obligatoria: labradores, border terriers, pointers e incluso pitbulls pueden ser entrenados para búsqueda y rescate. Lo determinante es el olfato, el carácter y ciertas condiciones genéticas, pero sobre todo la dedicación del adiestrador. «Para el perro es un juego», sintetiza.

Hoy, Poidomani trabaja con una ONG vinculada al SIFEB —Sistema Federal de Búsqueda de Personas— y continúa activo en el área con sus propios animales.