Dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el territorio venezolano y dejaron un tendal de destrucción en zonas costeras y urbanas. Las comunicaciones colapsadas, los hospitales desbordados y la incertidumbre sobre el número real de víctimas definen las primeras horas de la tragedia.
En las primeras horas tras la catástrofe, cuando las líneas telefónicas seguían caídas y los equipos de rescate apenas comenzaban a moverse entre los escombros. La producción del programa La Barra de Casal logró establecer contacto con Lenin Danieri, periodista venezolano, quien relató en tiempo real y con voz entrecortada por las fallas de conectividad la dimensión del desastre que vivía su país.
Danieri describió el alcance geográfico del impacto: los estados del litoral central, incluyendo La Guaira, Aragua, Carabobo, Yaracuy y el Distrito Capital fueron declarados zonas de desastre. Entre los daños más graves se encuentra el derrumbe total de la Escuela de Grumetes, ubicada en la zona costera del centro del país.
La propia entrevista comenzó a tener problemas, técnicos, algo que el periodista explicó asegurando que «yo estoy casi seguro que varias de las torres de comunicación están en el suelo». La telefonía móvil prácticamente dejó de funcionar en gran parte del territorio, forzando a la población a depender de señales de Wi-Fi que también resultaban inestables.
Esa misma fragilidad comunicacional impide conocer con precisión el número de víctimas. La presidenta encargada Delcy Rodríguez informó al menos 32 muertos y más de 700 heridos, aunque aclaró que esa cifra no incluye las posibles víctimas en La Guaira, declarada zona de desastre. Mientras tanto, el Servicio Geológico de Estados Unidos publicó un informe que estima una probabilidad del 42% de que el número de víctimas mortales se ubique entre 10.000 y 100.000 personas.