Enzo Navarro, integrante de la ONG Construir Hacer Ruta 33, habló en el programa La Barra de Casal sobre el incremento sostenido de los siniestros viales en la Ruta Nacional 33 y reclamó al Estado Nacional por la falta de mantenimiento de la traza y el destino de los fondos que deberían financiar las obras.
Navarro detalló que en el segundo trimestre de 2026 la organización relevó 50 siniestros viales en la Ruta 33, con 18 personas lesionadas, 70 vehículos involucrados y una víctima fatal. En lo que va del año, el acumulado ya llega a 77 siniestros, 3 víctimas fatales, 30 personas lesionadas y 99 vehículos involucrados. Puesto en perspectiva histórica, entre 2020 y 2026 se registraron 694 siniestros viales sobre esta ruta, con 81 personas fallecidas, 384 lesionadas y más de mil vehículos involucrados. Navarro advirtió que, a mitad de año, ya se contabilizan más de 75 siniestros en 2026, por lo que proyectó que el total anual podría superar los 120 o 130 casos.
Según explicó Navarro, la siniestralidad responde a dos causas centrales. Por un lado, el estado de la traza asfáltica de este corredor nacional, cuyo mantenimiento, reparación y mejora es responsabilidad exclusiva del Estado Nacional y que, según remarcó, presenta una «ausencia total» de intervención. En ese punto, cuestionó el destino de los fondos recaudados a través de la ley de combustibles, que destina cerca de un 16% de cada carga a un fondo vial para el mantenimiento y la construcción de rutas nacionales, sin que quede claro dónde se aplica ese dinero. Por otro lado, señaló la incidencia de conductas humanas inadecuadas al conducir, como el uso del celular, tomar mate, fumar o el consumo de alcohol o sustancias, aunque aclaró que la organización no cuenta con un porcentaje específico que cuantifique ese factor.
Navarro aportó un dato adicional sobre el tránsito pesado: en un monitoreo realizado en Casilda durante abril, mes de cosecha, se registraron 10.800 camiones en 94 horas, equivalentes a unos 75 camiones cada 10 minutos, en una traza que atraviesa el casco urbano de la ciudad, algo que —remarcó— también ocurre en otras localidades por donde pasa la Ruta 33. A esto se suma un dato técnico: el ancho de la traza de una ruta nacional es de aproximadamente 7 a 7,20 metros, similar al de un arco de fútbol, mientras que un camión mide entre 2,60 y 2,70 metros de ancho. Para Navarro, la combinación de ese margen reducido, las deformaciones del asfalto y el factor humano deja a los usuarios de la ruta expuestos a que ocurra un siniestro en cualquier circunstancia.