Papá de Chiara Páez: «La tristeza no se va a ir hasta el último segundo de la vida»

Once años después del femicidio de Chiara Páez en Rufino, el crimen que dio origen al movimiento Ni Una Menos, su padre Fabio dialogó en La Barra de Casal en el marco de una nueva jornada de marchas en todo el país. Su testimonio combinó el dolor que no mengua con una mirada crítica y contundente sobre la justicia, el sistema institucional y la cultura que sigue permitiendo que los femicidios ocurran.

Fabio Páez describió con honestidad lo que significa vivir once años después del asesinato de su hija: «Uno avanza porque la vida sigue, pero la tristeza no se va a ir hasta el último segundo de la vida.» La abuela materna de Chiara no lo soportó: murió seis meses después del crimen, de tristeza. La hermana de Chiara pasó dos años en tratamiento psicológico para procesar la pérdida. Y Fabio recorre el país dando charlas en colegios, poniendo su dolor al servicio de la prevención. «Trato de poner mi granito de arena para que haya las menos que sea posible», afirmó.

Chiara tenía 14 años cuando fue asesinada por su novio, quien actuó con ayuda de su familia. La reconstrucción del hecho demostró que no pudo haber actuado solo: ni en el asesinato, ni en el traslado del cuerpo, ni en la forma en que fue encontrada. Sin embargo, los adultos que estaban en la casa esa noche quedaron en libertad muy rápidamente. Solo el novio, que era menor de edad, permanece preso.

La justicia que va atrasada

El punto más doloroso para Fabio no es solo el crimen sino lo que ocurrió después en la justicia. La Corte Suprema de Santa Fe le bajó la pena al femicida de Chiara por ser menor de edad. Y lo que es aún más grave: el caso se está usando como precedente para liberar a otro menor que asesinó a un chico en la provincia. «El sistema judicial y los funcionarios públicos van muy atrasados», afirmó. «Todos los derechos los tiene el delincuente, avalado y respaldado por el Estado. Y la víctima, nada.»

Para Fabio, si los jueces pudieran ver el daño real que un femicidio provoca en el entorno de la víctima, actuarían de manera diferente. «El día que los jueces realmente tomen nota y juzguen mirando el daño que hacen alrededor de cada mujer asesinada, actuarían de otra manera».