Rescatista santafesino en Venezuela dijo que el escenario es realmente devastador

Luis Ayala, Secretario Provincial de Operaciones y uno de los rescatistas santafesinos que viajó a Venezuela tras el terremoto que dejó miles de personas fallecidas y desaparecidas, habló en el programa La Barra de Casal sobre las tareas de búsqueda y rescate en el terreno y el fuerte impacto humano de la tragedia.

Ayala relató que el contingente santafesino, compuesto por 40 brigadistas y tres binomios de perros K9, llegó a Venezuela en la madrugada del domingo y, tras completar los trámites migratorios y la asignación del sector de trabajo, comenzó a operar pasado el mediodía de ese mismo día. Contrario a versiones previas que anticipaban demoras y desorganización, Ayala señaló que el paso por el aeropuerto fue ágil —dos horas— gracias a la coordinación con el ejército y el gobierno venezolano, que agilizaron el traslado hasta el campamento. Describió el trabajo como una tarea de búsqueda técnica, con rotación de brigadistas cada seis horas en tres grupos, en la que primero actúan los equipos de búsqueda y los binomios K9 y, una vez descartada la presencia de sobrevivientes, se avanza hacia la búsqueda y recuperación de personas y animales. Precisó que el radio operativo de su brigada tiene una autonomía de entre 7 y 10 días, tras los cuales deben ser relevados o retirarse; su contingente, de hecho, relevó a la Policía Federal y a una brigada de Buenos Aires, y trabaja de forma conjunta con equipos de Córdoba y de Bolivia.

Consultado sobre lo que más lo impresionó del escenario, Ayala fue contundente: más que la caída de los edificios, lo que golpea es la dimensión humanitaria, con familias buscando entre los escombros y niños en la calle pidiendo ayuda para encontrar a sus parientes. Explicó que el equipo trata de mantener el foco en la tarea específica de rescate para no verse desbordado emocionalmente, aunque reconoció haber compartido cerca de una hora de charla con familias en el lugar. Señaló que la gente se muestra muy agradecida por la labor y el riesgo que asumen los brigadistas.

Sobre la posibilidad de encontrar personas con vida entre los escombros, Ayala fue franco: técnicamente esa esperanza ya no existe, aunque remarcó que los equipos de búsqueda nunca la pierden del todo y continúan trabajando con esa premisa. Explicó que, llegado el momento en que se agote esa expectativa, la decisión de remover los escombros con maquinaria pesada quedará en manos del gobierno local y de la justicia, y que hasta entonces los equipos seguirán intentando recuperar los cuerpos para que las familias puedan despedirse de sus seres queridos antes de darles sepultura.